personas con variantes del gen MTHFR, algo habitual que impide digerir correctamente estos micronutrientes). No olvides consultar a un profesional antes de tomar suplementos dietarios.
Alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 marino. El ácido eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA) son dos omega-3 provenientes de especies marinas, principalmente mariscos grasos, necesarios en diversas funciones fisiológicas, como la salud del sistema nervioso, la salud cognitiva y la prevención de distintos trastornos del ánimo. Si bien hay omega-3 en productos de origen vegetal como las semillas de lino, las nueces y la chia, los omega-3 de origen marino (EPA y DHA) aportan muchos más beneficios a la salud y la regulación del sistema nervioso. Puedes consumirlos comiendo salmón, sardinas, caballa, aceite de hígado de bacalao, trucha, mejillones, ostras o atún.
Alimentos ricos en vitamina D, clave para regular el sistema nervioso, mejorar el ánimo y mantener el ciclo circadiano para tener energía durante el día y dormir mejor de noche. Su deficiencia es muy habitual, incluso si pasamos mucho tiempo al sol, que ayuda al cuerpo a fabricar este nutriente: la piel no puede generar suficiente vitamina D, incluso en verano, si vivimos en latitudes altas al norte o al sur de la línea del ecuador.26 Por eso, es importante consumir alimentos ricos en este nutriente, como pescados grasos, yema de huevo, queso, setas y alimentos bajos en azúcar fortificados con vitamina D. También puedes tomar un suplemento con la dosis recomendada por tu médico.
Plantas ricas en antioxidantes. Las frutas, verduras, legumbres, frutos secos y otros alimentos ricos en antioxidantes nos brindan energía y protegen el sistema nervioso, según diversas investigaciones.27