Esa misma mañana, Aquiles se había subido de un salto a mi cama y me había frotado la nariz con la suya. «Buenos días», me había dicho. Aún recordaba su calor sobre mi piel.
sharelypalomaullac66204je citiraoпрошле године
cliné hacia delante y nuestros labios se rozaron con torpor.
Ximena García Rodríguezje citiralaпре 2 месеца
Ftía era el más nimio de nuestros Estados. Estaba situado en una lengua de tierra, entre las estribaciones del monte Otris y el mar. Su rey, Peleo, era uno de esos hombres bendecidos por los dioses a pesar de no ser él mismo una deidad
El solo me había conocido como una estatua, pura y hermosa, complaciente para su arte. Por supuesto, aunque deseara que yo tuviera vida, lo que anhelaba era que estuviera inmóvil, cálida solo para que el pudiera fallarme.