pero estaba claro que su padre había perdido la pasión por su oficio. Empezaba a fallarle la salud y sin un hijo a quien pasarle el negocio, ¿de qué servía esclavizarse? En el pasado, la tienda, por la que Gorski cruzaba todavía para acceder al piso en sus visitas, siempre había estado abarrotada de cosas, si bien en todo momento había existido un orden en aquel caos. Monsieur