Elena G. De White

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b3447495462je citiraoпре 9 месеци
La ira de Dios no se declara contra los pecadores no arrepentidos solo por los pecados que han cometido, sino porque, cuando son llamados a arrepentirse, eligen seguir resistiendo la luz
Javier Mendoza Barberánje citiraoпре 2 године
Jesús contemplaba Jerusalén desde la cima del Monte de los Olivos. Delante de él se desplegaba un paisaje bello y pacífico. Era la época de la Pascua, y desde todas las regiones los hijos de Jacob se habían reunido para celebrar la gran fiesta nacional. De en medio de los jardines y viñedos, y de las verdes laderas tachonadas de las tiendas de los peregrinos, se elevaban las colinas con sus terrazas, los soberbios palacios y los macizos baluartes de la capital israelita. La hija de Sión parecía decir en su orgullo: “¡Estoy sentada reina, y... nunca veré el duelo!”; porque amada como lo era, creía estar segura de merecer aún los favores del cielo como cuando en los tiempos antiguos el poeta rey cantaba: “De hermosa perspectiva, el gozo de toda la tierra es el Monte de Sión... la ciudad del gran Rey”.
Javier Mendoza Barberánje citiraoпре 2 године
podemos saber cuánto debemos a Cristo por la paz y la protección de que disfrutamos. Es el poder restrictivo de Dios lo que impide que el hombre caiga completamente bajo el dominio de Satanás.
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