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Honoré de Balzac

    Alvaro E. Segovia Garcíaje citiraoпрошле године
    la rutina hace del amor un ejercicio de melancolía, que va apagando los sentimientos en un lento desgaste sin que por ello desemboque en tragedia.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    Su marido no le daba nunca más de seis francos juntos para los gastos menudos. Podía pasar por rica, ya que con su dote y las herencias que le habían correspondido, aportó más de trescientos mil francos al señor Grandet, pero se sintió siempre tan profundamente humillada de una dependencia y de un ilotismo contra los cuales la bondad de su alma le impedía rebelarse, que jamás había osado pedir un céntimo, ni hacer la menor observación sobre las escrituras que maese Cruchot sometía a su firma.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    Parecida en esto a todas las mujeres tímidas, había estudiado el carácter de su dueño. Así como la gaviota presiente la tormenta, ella, por indicios imperceptibles, presentía la tempestad interior que agitaba a Grandet, y, para decirlo con sus, propias palabras, en tales ocasiones se hacía la muerta.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    “¿Tendré aquel traje de oro…?”, se decía Nanón, que se durmió envuelta en su paño de altar, soñando flores, alfombras, damascos; por primera vez también soñó en el amor.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    ––¿Es verdad, señor, que comen carne de muerto?
    ––¡Eres boba, Nanón! Comen lo que encuentran, como todos. ¿Por ventura nosotros no estamos viviendo de los muertos? ¿Qué son, si no, las herencias?
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    ––¿Por qué lloras, si ni siquiera conocías a tu tío? ––le dijo su padre lanzándole una de las miradas de tigre hambriento que lanzaba, sin duda, sobre sus montones de oro.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    Eugenia aprendió entonces que la mujer que ama debe siempre disimular sus sentimientos.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    ––Si tu padre se da cuenta de algo ––dijo la señora Grandet––, es capaz de pegarnos.
    ––Que nos pegue, recibiremos los azotes de rodillas.
    La señor
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    Y al contemplar a Eugenia, se dio cuenta de la exquisita armonía de facciones de aquel rostro purísimo, de su actitud inocente, de la mágica claridad de sus ojos en los que asomaban tiernos pensamientos de amor y en que el deseo ignoraba todavía la voluptuosidad.
    Lucero De La Fuenteje citiraoпре 2 године
    Las desgracias presentidas ocurren casi siempre.
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