Por esta razón, tampoco estaba exactamente loca por los hombres, pero definitivamente estaba loca por los bebés. No estaba vieja, de ninguna manera, pero pensaba que a los veintiséis estaría en el mismo barco que el resto de mi familia. Si no era casada y con hijos, al menos encaminada hacia ello. Diablos, Emmy iba a tener un bebé antes que yo. Sí, eso me dolía, aunque no lo decía ni lo demostraba. Era mi problema, y no el suyo. No era su culpa haber encontrado dos chicos que la amaban y querían tener una vida con ella, una familia.
Yo lo tenía todo planeado. La universidad, el posgrado, luego empezar una familia. Seguramente era joven aún, pero quería una prole grande, y eso significaba comenzar temprano.