¡A continuación, confíaselo a dos presurosos escoltas, el Sueño y la Muerte, hermanos gemelos, para que lo lleven y lo depositen lo antes posible en las fértiles tierras de la ancha Licia, donde sus hermanos y familiares lo honrarán con un túmulo y una estela, pues ese es el tributo que se rinde a los muertos!’