—El éxodo del campo a la ciudad en América Latina representa menos frecuentemente el paso de un mundo en el que el estatus social se debe a la herencia, hacia otro en el que ese mismo estatus social se explica como resultado de la educación. Alguien que no haya podido estudiar estará insatisfecho, de hecho, insatisfecho con su suerte, aunque siempre se le puede argüir que puede seguir clases vespertinas o de perfeccionamiento. Por ejemplo, usted misma, saliendo del trabajo puede seguir unos cursitos; pero, si no aprovecha tan reconocidos remedios, siempre se podrá reprocharle que por su propia culpa no alcanzó ningún privilegio social. La enseñanza sabe controlar las frustraciones que provoca.