En la jerga psicológica, esta búsqueda y fijación en lo que está mal se describe como «sesgo negativo».
Durante la infancia, la mayoría recibimos mensajes que reforzaron ese sentimiento de deficiencia. Se nos dijo cómo debíamos comportarnos y qué tipo de aspecto, personalidad y logros conducirían al éxito, la aprobación y el amor.