son clásicos porque han pasado la prueba decisiva y devastadora de las épocas que lejos de anularlos ha conseguido ratificar su originalidad y su asombrosa e inagotable capacidad para provocar lecturas apasionadas y sugerir interpretaciones desde novedosas perspectivas interdisciplinarias. Pensemos por un momento en “Casa tomada”: ¿qué nos sigue ocultando el enigmático cuento de Cortázar después de tantos años de su primera publicación en la revista que dirigía Borges, Anales de Buenos Aires, en 1946, y luego incluido en Bestiario, de 1951? Cada lector tendrá más de una respuesta al concluir el cuento sin llegar a ninguna respuesta definitiva. Dicha apertura, lo sabemos, es atingente a los relatos que desafían nuestro sentido común y proponen formas anticonvencionales de abordar la lectura.