Los seres humanos siempre parecemos vivir en un estado de confusión, crisis o caos, o algo similar; sin embargo, en los últimos tiempos, nuestra relación colectiva con la realidad biológica parece haberse hecho añicos en favor de otra cosa, la “identidad de género”, es decir, el sentimiento interno de ser un hombre, una mujer, ni uno ni otra, ambos, a veces uno y a veces la otra, o algo totalmente distinto.