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Robert Aickman

  • Nicolás Cruzje citiraoпре 9 месеци
    Robert Aickman es un escritor sencillamente extraordinario y su condición marginal, un verdadero misterio.
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 9 месеци
    Aickman fue arquitecto, conservacionista y crítico de ópera, pero, fundamentalmente, fue cuentista, especialista en el género que los anglosajones llaman weird fiction,
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 9 месеци
    Algunos de sus admiradores llevan el elogio aún más lejos: “Fue, en sus mejores momentos, el escritor de relatos de terror más profundo que ha dado este siglo”, dijo Peter Straub, quien también fue uno de los autores más notables y sofisticados del género.
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 8 месеци
    Maybury sintió que eso lo había vuelto vulnerable en otros sentidos también, aunque no pudiera definir en cuáles. Había sido la gota que derramó el vaso para dejar de comer pavo. Ya no tenía apetito alguno.
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 8 месеци
    abrió la puerta del comedor y apareció la dama trágica
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 8 месеци
    Se veía realmente encantadora en ese estado melancólico
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 8 месеци
    —No estoy seguro de que yo encaje aquí —dijo Maybury. Y luego añadió—: Y pensaría que usted tampoco.
  • Nicolás Cruzje citiraoпре 8 месеци
    oscuridad era total. El silencio era total. Hacía demasiado calor.
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaпре 2 године
    Acompañó a Midge hasta el coche y logró arrancarlo con la palanca. Midge le dio las gracias con voz inexpresiva. Se vio incapaz de mirarla a los ojos. Aquello, por entonces, era adulterio. Era pecado. Saldría en la segunda página de un periódico dominical: «Marido intima con joven granjera en un cobertizo. Su mujer fue testigo». Las manos le temblaban cuando volvió a la casa, y tuvo que servirse una copa. Nunca llegaron a hablar de aquello.
  • Dianela Villicaña Denaje citiralaпре 2 године
    Había tomado el valor numérico de las letras C, A, T en el alfabeto —3, 1 y 20 respectivamente— y al sumarlas había obtenido el total de 24. Procedió entonces a anotar las muchas formas en las que dicho número había aparecido en el transcurso de su vida. Nació un día 24, en una casa cuyo número era el 24, y su madre tenía entonces 24 años. Cuando él cumplió los 24 su padre murió y lo dejó a cargo de una fortuna considerable. De eso hacía 24 años. La última vez que hizo balance de sus propiedades, descubrió que el valor de sus inversiones —sin contar los bienes inmuebles— era de aproximadamente 24 000 libras. En tres periodos diferentes, en tres pueblos diferentes, había terminado viviendo en casas cuyo número era el 24, y ese era también el número de su residencia actual. Además, su código de entrada a la sala de lectura del British Museum terminaba en 24, y tanto su médico como su abogado tenían despachos con aquel persistente número. Anotó varias coincidencias más, pero eran tan forzadas que no merece la pena recogerlas aquí. No obstante, los apuntes concluían con la siniestra pregunta: «¿Acabará todo el día 24?».
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