Otra posibilidad sería utilizar a un bacteriófago, un tipo de virus que infecta a las bacterias, para que diera caza y matara a aquellas que nos resultan perjudiciales. La mayoría de nosotros no estamos demasiado familiarizados con los bacteriófagos —conocidos también de forma abreviada simplemente como fagos—, pero resulta que son las biopartículas más abundantes de la Tierra.52 Prácticamente, todas las superficies del planeta, incluidos nosotros, están cubiertas de ellos. Y hay algo que hacen extremadamente bien: cada uno de ellos tiene por objetivo un determinado tipo de bacteria concreta.