Emily Dickinson

El viento comenzó a mecer la hierba

    Natali Sánchezje citiraoпре 2 године
    Temo a la persona de pocas palabras.

    Temo a la persona silenciosa.

    Al sermoneador, lo puedo aguantar;

    al charlatán, lo puedo entretener.

    Pero con quien cavila

    mientras el resto no deja de parlotear,

    con esta persona soy cautelosa.

    Temo que sea una gran persona.
    Moncerratje citiralaпре 8 месеци
    La poesía, dicen, es la memoria del mundo. Sin ella, añaden, no seríamos capaces de comprender bien el pasado
    Moncerratje citiralaпре 8 месеци
    Cuántas flores mueren en el bosque

    o se marchitan en la colina

    sin el privilegio de saber

    que son hermosas!

    ¡Cuántas entregan su anónima semilla

    a una brisa cualquiera,

    ignorantes del cargamento escarlata

    que a otros ojos lleva!
    Nayeli Espinozaje citiraoпрошле године
    es necesario ser una habitación

    para estar embrujada,

    no es necesario ser una casa.

    El cerebro tiene pasillos más grandes

    que los pasillos reales.

    Es mucho más seguro encontrarse a medianoche

    con un fantasma exterior

    que toparse con ese gélido huésped,

    el fantasma interior.

    Más seguro correr por una abadía

    perseguida por las sepulturas

    que, sin luna, encontrarse a una misma

    en un lugar solitario.

    Nosotros tras nosotros mismos escondidos,

    lo que nos produce más horror.

    Sería menos terrible

    un asesino en nuestra habitación.

    El prudente coge un revólver

    y empuja la puerta,

    sin percatarse de un espectro superior

    que está más cerca.
    Denise Sje citiraoпре 3 године
    Cuando la Noche está casi acabada

    y el Amanecer se aproxima tanto

    que podemos percibir las distancias,

    es tiempo de alisarnos el pelo

    y acariciarnos las mejillas.

    Y preguntarnos cómo pudimos preocuparnos

    por esa vieja y desvanecida Medianoche

    que, hace solo una hora, nos aterrorizó.
    Ingrid Jiménezje citiraoпре 3 године
    No es necesario ser una habitación
    para estar embrujada,
    no es necesario ser una casa.
    El cerebro tiene pasillos más grandes
    que los pasillos reales.
    Es mucho más seguro encontrarse a medianoche
    con un fantasma exterior
    que toparse con ese gélido huésped,
    el fantasma interior.
    Más seguro correr por una abadía
    perseguida por las sepulturas
    que, sin luna, encontrarse a una misma
    en un lugar solitario.
    Nosotros tras nosotros mismos escondidos,
    lo que nos produce más horror.
    Sería menos terrible
    un asesino en nuestra habitación.
    El prudente coge un revólver
    y empuja la puerta,
    sin percatarse de un espectro superior
    que está más cerca.
    Ingrid Jiménezje citiraoпре 3 године
    Yo era la más menuda de la casa.
    Me quedé con el cuarto más pequeño.
    Por la noche, mi pequeña lámpara, un libro
    y un geranio.
    Acomodada así, podía recoger la abundancia
    que no dejaba de caer.
    Y además, mi cesta.
    Déjame pensar… sí,
    estoy segura de que esto era todo.
    Nunca hablaba, a no ser que me preguntaran;
    y entonces, escuetamente y bajo.
    No podía soportar vivir en voz alta;
    el bullicio me azoraba tanto…
    Y si no fuera porque hace mucho que pasó,
    y si los que yo conocía se hubieran marchado,
    a menudo pensé qué inadvertidamente
    podría haberme muerto yo.
    Ana Saenzje citiralaпре 16 дана
    Dios dio un pan a cada pájaro,

    pero solo una migaja a mí.

    No me atrevo a comerla,

    aunque perezca.

    Tenerla, tocarla,

    es mi doloroso placer.

    Confirmar la hazaña que hizo mío el pedacito.

    Demasiado feliz, en mi suerte de gorrión,

    para codicia mayor.
    Ana Saenzje citiralaпре 16 дана
    Temo a la persona de pocas palabras.

    Temo a la persona silenciosa.

    Al sermoneador, lo puedo aguantar;

    al charlatán, lo puedo entretener.

    Pero con quien cavila

    mientras el resto no deja de parlotear,

    con esta persona soy cautelosa.

    Temo que sea una gran persona.
    Ana Saenzje citiralaпре 16 дана
    Yo era la más menuda de la casa.

    Me quedé con el cuarto más pequeño.

    Por la noche, mi pequeña lámpara, un libro

    y un geranio.

    Acomodada así, podía recoger la abundancia

    que no dejaba de caer.
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