Hannah Fraser, ecóloga de la Universidad de Melbourne, entrevistó a más de ochocientos ecólogos y biólogos evolutivos, y se encontró con que muchos de ellos admitían que al menos en una ocasión habían seleccionado los resultados estadísticamente más convenientes, habían hecho un uso flexible de la llamada regla de parada (consistente en recopilar datos hasta que se obtiene el resultado correcto) o habían modificado sus hipótesis para que se ajustaran a los resultados obtenidos.22 Los peores infractores en ese