Cuando el paciente logra su propósito, se toma este avance como anclaje para buscar nuevos caminos, ya que cada deseo cumplido suele dar a luz otros deseos a cumplir. Si se fracasa, se tratará de verlo como un ensayo, se buscará el aprendizaje que brindó la experiencia y se hará un nuevo intento mejorado, recordando que nadie nació sabiendo y que detrás de todo éxito hay múltiples fracasos superados. También se puede plantear un cambio de rumbo, pero aquí, nuevamente, es el paciente el que decide.