Siempre estamos esperando el fin del mundo —añadió entonces—. Adopte la forma de cometa o de cualquier otra cosa. Todos tenemos nuestro fin del mundo. Algunos lo conjuran sobre sí, lo ansían. Otros lo rehúyen. La mayor parte de la gente lo teme. Le muestra respeto. Tú no. Tú no podrías mostrar respeto a nada. Y tú no temes a tu propio pequeño fin del mundo