Citati iz knjige „Cómo ser mujer“ autora Caitlin Moran

Bueno, yo creo que el feminismo te lleva hasta ese punto... y luego tienes que empezar a criticar ¿Desde cuándo se confunde el feminismo con el budismo? ¿Por qué demonios, por el hecho de ser mujer, tengo que ser amable con todo el mundo? ¿Y por qué las mujeres, para colmo, tienen que esmerarse por ser «cariñosas» y «comprensivas» siempre entre ellas? Esta idea de la «solidaridad femenina» me parece, con franqueza, absurda
Los triunfos ganados con mucho esfuerzo pueden verse invalidados si vives en un ambiente donde tus victorias se consideran una amenaza
Cada baile, cada reservado, es una pequeña desdicha, una fea grosería: el hijo bastardo de la misoginia y el comercio.
Si las mujeres tienen que convertirse en strippers para conseguir una educación –de un modo inconcebible para los estudiantes adolescentes varones–, estamos ante un problema político de primer orden, no una razón para mantener abiertos los clubs de striptease.
Personalmente, no puedo creer que unas chicas diciendo «Es cierto, estoy pagando mis tasas universitarias con el striptease» se considere un argumento válido, ético y definitivo sobre la moralidad última de estos lugares.
Ves tu imagen reflejada en sus ojos. Si el espejo es fiel, contemplas tu verdadero yo. Así aprendes quién eres. Y puedes ser alguien diferente para diferentes personas, pero necesitas recuperar toda esa información para conocerte.

Pero si el espejo esta roto, o rajado, o combado, pienso dando otra calada, el reflejo no es real. Y empiezas a creer que eres... ese mal reflejo. Cuando miro en los ojos de C
Las personas que te rodean son espejos, pienso
Comer en exceso o en busca de consuelo es la opción más barata y humilde para llegar a la autocomplacencia y la autodestrucción.
Y entonces, en ese preciso instante, mientras la humillación me quema como ceniza encendida, aprendo que el amor es sufrimiento, que debe mantenerse siempre en secreto, y que Caz es una cobarde hija de puta de la que no me puedo fiar

I feel that sh*t !

Si una persona es imbécil, es imbécil, con independencia de que a ella y a mí, en conciertos y fiestas, nos toque esperar o no en la cola más larga para entrar en el baño.
Yo no concedo una bonificación del veinte por ciento por similitud genital si me encuentro con alguien que lleva sujetador.
Ahora, hay mujeres que son unas cochinas machistas, y hombres comerciando con un «machismo irónico» para los que llamarte «Tetas McGee» y pedirte que vayas y «nos hagas un sándwich de huevos fritos» no es técnicamente machismo sino una «gracia» de la que tú también tienes que reírte.
Por supuesto, esta presunción de que las mujeres deben sólo «ser», mientras que los hombres salen y «hacen», ha sido considerada un rasgo perjudicialmente ligado al sexo. Los hombres salen y hacen cosas –libran guerras, descubren países nuevos, conquistan el espacio, siguen las giras de Use Your Illusion IyII–, mientras que las mujeres les animan a hacer cosas más importantes, y luego hablan largo y tendido de lo ocurrido: como Ena Sharples y Minnie Caldwell1 frente a una botella de cerveza negra.
A mí, personalmente, me gusta el hecho de que vayamos a morir.
Como ya he dicho, del mismo modo que puedes detectar si eres víctima del machismo preguntando «¿Es esto educado?», puedes detectar si se está ejerciendo alguna presión social misógina sobre las mujeres preguntando tranquilamente «¿Lo hacen también los hombres?».
En todo el mundo, las mujeres están haciendo lo que han hecho siempre a lo largo de la historia: enfrentarse a una posible crisis de cambio o amenaza de vida, para después no volver a mencionarlo nunca. No vaya a ser que alguien cercano, alguien que no sangra ni acaba de tener un aborto, se disguste
No puedo entender los argumentos antiabortistas que se centran en que la vida es sagrada. Como especie, hemos demostrado hasta la saciedad que no creemos que la vida sea sagrada. La indiferencia con que aceptamos la guerra, las hambrunas, las epidemias, el dolor y la pobreza extrema y crónica, nos muestra que, por mucho que nos engañemos, sólo hemos hecho el menor esfuerzo posible para tratar realmente la vida humana como algo sagrado.

Reaaaal

No puedo estar de acuerdo con una sociedad que me obligase a apostar cuánto podría amar bajo coacción.
lo importante que es para un niño ser deseado.
Las mujeres deberían ser, en esencia, capaces de un amor sacrificado e infinito.
fb2epub
Prevucite i otpustite datoteke (ne više od 5 odjednom)